Vehículo estacionado propiedad del narcotráfico

El tercer fin de semana del mes de septiembre, amaneció estacionado frente a mi propiedad, un vehículo marca Toyota, camioneta cuatro por cuatro último modelo, vidrios ahumados del nivel más alto, los cuales impedían ver hacia el interior del mismo, de todas formas ese día imagine que el vehículo en cuestión era propiedad de algún amigo de los vecinos que estaría de visita en la urbanización, ya que ninguno de los residentes cercanos a la casa, poseía esa camioneta en particular.

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Llegado el lunes, observé por la ventana de la casa que la camioneta seguía estacionada en el mismo lugar, así pues, me puse en contacto mis vecinos y amigos, y les pregunté si alguno era propietario o conocía al dueño de la hermosa camioneta, estacionada al frente de mi casa. Para mi sorpresa todos respondieron que no, no eran propietarios de dicho vehículo y no habían recibido visitas ese fin de semana. Tomé la decisión de vestirme hacer unas diligencias en Unibank y de regreso llamaría a un comisario de la policía municipal, que era amigo y conocido de mi familia, el cual tenía jurisdicción en nuestra urbanización.

“…Tomé la decisión de vestirme hacer unas diligencias en Unibank y de regreso llamaría a un comisario de la policía municipal…”

Al llamarlo, enseguida contestó el teléfono ya que era su número privado y se trataba de mi, al contarle la situación, me respondió que enviaría una patrulla, me dijo que muchas personas no denuncian estas irregularidades, pero que es importante estar atentos a las anomalías cerca de nuestros hogares, que cuando terminara un papeleo, el mismo se apersonaría en mi casa y así aprovecharíamos de tomarnos un café, claro está nunca nos hubiéramos imaginado, lo que ocurriría después.

Una vez llegada la patrulla, el funcionario observó que era imposible divisar que se podría encontrar dentro del vehículo, así que llamaron al cuerpo de investigaciones, para proceder a inspeccionarlo cuidadosamente y descartar hasta un posible coche bomba. Determinado que el Toyota podía abrirse sin peligro alguno, fueron detectadas 17 cajas de cartón, que se encontraban en toda la parte trasera de la camioneta contando los asientos traseros, los cuales estaban en posición horizontal para ampliar el espacio de carga.

Era un alijo de droga de la más alta pureza, valorado en más de diez millones de dólares, no le di importancia ya que el vehículo no era de mi propiedad y más bien yo había puesto la denuncia, lo cual me descartaba como sospechoso, fue cuando mi amigo y comisario, me sugirió que tomara a mi familia y saliera de la ciudad por un tiempo ¿Por qué? Le pregunté, es muy posible que este contrabando sea de un cártel del narcotráfico muy importante, por la cantidad y la pureza de la droga, contestó, seguramente la persona que retiraría el vehículo por alguna razón no se presentó, pero no descartaban que algún vigilante o soplón, como se le conocen en el ambiente policiaco, advirtiera de mi denuncia y tomaran represalias por las pérdidas que les había ocasionado.

Que esos carteles están íntimamente ligados con el terrorismo y que ese tipo de personas no se detienen ante nada para conseguir lo que quieren, y castigándome, pondrían un ejemplo para que nadie denuncie absolutamente nada de lo que pase a sus alrededores.

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